“Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. 13 Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; 14 Su boca está llena de maldición y de amargura. 15 Sus pies se apresuran para derramar sangre; 16 Quebranto y desventura hay en sus caminos; 17 Y no conocieron camino de paz. 18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.”
Romanos 3:12-18
La Asociación de Derecho Internacional (ILA) se fundó en Bélgica en 1873 para promover el estudio, la clarificación y el desarrollo del derecho internacional, tanto público como privado, y el fomento del entendimiento internacional y el respeto por el derecho internacional. El grupo, con sede actual en Londres, celebra conferencias y realiza estudios para identificar amenazas al derecho internacional. Una de las amenazas más graves es la guerra. Un informe de la ILA destacó que, tan solo en Europa, se han producido 286 guerras en los últimos tres siglos, un promedio de casi una guerra al año durante ese período. Hoy en día, existen conflictos entre y dentro de las naciones que azotan el mundo.
La razón por la que el mundo no conoce la verdadera paz es que desconoce al Príncipe de Paz. Este título fue otorgado a Jesús por el profeta Isaías unos setecientos años antes de su nacimiento Isaías 9:6. Además de señalar su reinado milenial, destaca su venida para abrirnos el camino hacia la paz con Dios mediante el sacrificio que Jesús haría en la cruz.
La falta de paz es tan verdadera para las personas como para las naciones. Desde la caída del hombre, la gente ha buscado diferentes maneras de ser aceptada por Dios, pero ninguno de esos esfuerzos puede tener éxito sin Jesús. Sabiendo que hemos sido salvados por su sacrificio, ya no necesitamos vivir con temor ni miedo. El mundo todavía está lleno de problemas y maldad, pero con Dios podemos tener paz. “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” Salmo 27:1.
PRINCIPIO DE VALOR PARA EDIFICAR UNA VIDA ESPIRITUAL
Nada que intentemos hacer puede traernos paz sin Dios, y nada puede robar la paz de quienes confían en Él.