“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.
11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma”
1 Pedro 2:9-11

Charles Spurgeon fue salvo a los quince años. Había planeado asistir a un servicio religioso una nevada mañana de domingo, pero al no poder llegar a su destino, se detuvo en una pequeña capilla en el camino. El pastor no había podido llegar, así que un laico le dio un mensaje sencillo, y Spurgeon aceptó al Señor. Unos días después, escribió: “Oh Dios grande e inescrutable, que conoces mi corazón y pruebas todos mis caminos; con humilde dependencia del apoyo de tu Santo Espíritu, me entrego a ti; como tu propio sacrificio razonable, te devuelvo lo tuyo. Quiero ser para siempre, sin reservas, perpetuamente tuyo; mientras esté en la tierra, te serviré; ¡y que pueda disfrutar de ti y alabarte por siempre! Amén”.

Todo lo que somos y todo lo que tenemos es resultado directo de la gracia y la misericordia de Dios. Lo que él nos ha dado libremente, sin ningún esfuerzo ni merecimiento de nuestra parte, está más allá de nuestra capacidad de comprenderlo por completo. Lo recibimos sin merecerlo, pero eso no significa que estemos libres para vivir como queramos. Pablo escribió: ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” Romanos 6:1-2. El propósito y el plan de Dios para cada creyente es consagrarse a Él y vivir una vida de santidad. El mismo poder que nos salvó nos da los medios para vencer la tentación y el pecado, y vivir victoriosamente por medio de Cristo.

PRINCIPIO DE VALOR PARA EDIFICAR UNA VIDA ESPIRITUAL
Dios nos salva para vivir en este mundo de una manera que honre y glorifique su nombre.

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