“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. 9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; 10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.”
Hebreos 11:8-10

La mayoría de nosotros estamos familiarizados con la planificación de un viaje. Quizás fueron unas vacaciones familiares al otro lado del país. Quizás un viaje de negocios para reunirnos con un cliente. O quizás un viaje al extranjero para un aniversario o una misión. En todos los casos, los detalles de la preparación están determinados por un factor crucial: nuestro destino. De nada sirve subirse a un avión con destino a Canadá si se desea ir a Brasil. Una vez que tenemos nuestro destino en mente, solo entonces trazamos un plan para llegar desde donde estamos hasta donde queremos ir.

Como vemos en la vida de Abraham, la fe se basa en la obediencia, no en conocer el destino. Dios le dijo a Abraham que dejara atrás su hogar y su familia, asegurándole que había un lugar prometido para él. Pero Dios no le dijo a Abraham dónde estaría ese lugar hasta que Abraham llegó. “Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. 15 Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.” Génesis 13:14-15.

Abraham emprendió ese largo viaje, no porque supiera adónde lo llevaba Dios, sino porque confiaba en su promesa. Ese es el modelo que debemos seguir también nosotros. Cuando nos comprometemos a hacer lo que Dios ha dicho, no tenemos por qué saber cómo obrará para que las cosas se cumplan. Simplemente confiamos en sus promesas y las cumplimos, y eso es vivir por fe.

PRINCIPIO DE VALOR PARA EDIFICAR UNA VIDA ESPIRITUAL
Insistir en saber cómo resultará todo antes de empezar a obedecer a Dios es lo opuesto a la fe.

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