“Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.9 Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos. 10 que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen. 11 Esto manda y enseña.”
1 Timoteo 4:8-11

Cualquiera que haya jugado en un equipo deportivo sabe que es más difícil ganar de visitante que de local. En casa, la afición ofrece su apoyo. Y numerosos estudios han demostrado que el equipo local tiene más probabilidades de recibir un trato más favorable por parte de los árbitros. Un estudio de 2009 realizado por los profesores deportistas, examinaron cientos de partidos, esto reveló que “existe un sesgo significativo hacia la tendencia de los árbitros a marcar más faltas al equipo visitante”. Puede ser difícil para los jugadores mantener la compostura de visitante cuando miles de personas los abuchean y les gritan. Pero aunque ese entorno pueda dificultar un buen juego, no es una sorpresa. Es exactamente lo que los jugadores esperan que suceda.

Como cristianos, vivimos nuestras vidas de visitante. No jugamos de locales, sino ante un público hostil. No debería sorprendernos que nos critiquen o condenen por intentar hacer lo correcto. No debería sorprendernos que líderes políticos o incluso religiosos nos marquen una falta por decir la verdad. Pablo no fue ajeno a la oposición en su ministerio. Recibió mucho más que simples abucheos. Fue apedreado, encarcelado, golpeado y naufragó. Sin embargo, a pesar de todo eso, permaneció fiel al Señor que lo había salvado y a la misión que le había sido encomendada. La oposición no significa que estemos en el camino equivocado; más bien, puede ser una buena señal de que estamos haciendo lo correcto. Jesús dijo: ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas.” Lucas 6:26.

PRINCIPIO DE VALOR PARA EDIFICAR UNA VIDA ESPIRITUAL
En lugar de dejarnos sorprender o disuadir por la oposición, debemos servir fielmente a Dios pase lo que pase.

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